Si ustedes piensan que escribir es difícil, están equivocados, el primer paso es empezar, y como toda actividad, con algo de práctica se mejora cada vez mas, creo que todos somos capaces de escribir, lo que deseemos, inclusive poemas, es mas ya lo hemos hecho; permítanme explicarme: dentro de la poesía encontramos la prosa, y ésta no es otra cosa que una forma natural de expresarnos, en otras palabras cuando conversamos, estamos haciendo uso de la prosa, una forma de poesía.

Pero ahora que nos hemos animado a escribir surge la pregunta, ¿y sobre qué escribo?, obviamente uno debe encontrar para escribir un tema, es posible que hayamos tenido una experiencia especial que nos impulso a expresarlo de una forma escrita, pero lo cierto que no es necesario esperar que nos pase algo extraordinario para encontrar un tema, una motivación, se nos olvida que mucho del material para escribir lo podemos encontrar en la vida diaria, en “nuestra“ vida diaria. Lo que sucede es que hemos perdido la capacidad de asombro, la capacidad de ver y disfrutar de cosas sencillas, además de que nos hemos fijado estereotipos muy “cuadrados”, no vemos armonía en lo disímil, no vemos belleza en la imperfección, y cuando se ha perdido la capacidad de asombro todo nos parece igual y todo a nuestro alrededor carece de un significado especial. También creer que ya se ha escrito sobre todo, no nos permite ver el potencial que guardamos internamente, esa forma peculiar de expresarnos y de pensar de cada uno, puede, junto con la inspiración, convertirse en un caudal de pensamientos e ideas que puede resultar en algo con gran potencial literario.