Te propongo algo :  Deja tu trabajo para ir de voluntario a otro país, siendo  más especifico, para dedicarle tiempo  a niños sin familia, enseñarles  inglés, jugar con ellos, cuidarlos o simplemente  enseñarles a caminar. ¿Crees que es mucho sacrificio o una locura? hace tres meses un  joven canadiense renunció a  su  trabajo en Winnipeg, Canada  y empezó su viaje de voluntariado,  primero en cancún, México, luego Xela en Guatemala y ahora  llegó a El Salvador. No es un millonario aristócrata, trabajaba como mesero y dejó además de su trabajo, su familia y las comodidades de un país desarrollado y con uno de los mejores niveles de vida. Lleva tres semanas en el Tunco,  una de las playas más visitadas y famosos por sus olas para amantes del surf.  Me comentó que al principio no sabia a quien dirigirse ni tenia idea en  que podía ayudar: No encontró ninguna información en Internet, ni  del gobierno ni de ninguna otra organización local. Con él habían coincidido otras personas que venían con ese mismo propósito y fue así como preguntando dieron con este lugar necesitado de ayuda. sentí mucha admiración y respeto por este joven, y de inmediato algo de vergüenza, primero porque frente a mi estaba una persona ocupándose por algo que quizá yo mismo debería hacer y segundo porque como país no estamos preparados ni organizados para facilitarles y  estimular a estas personas para venir a este  país y no a otro del área. y una vez aquí  proporcionarles lo necesario, sobre todo información, como adonde alojarse,   y  porque no , aprovechar para proporcionar información turística,  ya que ademas de venir a ayudar vienen a dejar dinero, y en sus tiempos libres  desean conocer otros lugares, de tal forma que de regreso a sus hogares puedan decir que El Salvador, además de bonito, es un lugar donde ser voluntario es fácil y agradable. Tenemos en nuestras manos otra opción de turismo, Turismo de Voluntariado

No cabe duda que Mat tiene un alma bondadosa,  y antes que se lo preguntara me  dice “No sé cuando me voy, me gusta el lugar y su gente”. Eso fue  suficiente para satisfacer algo que me intrigaba desde que comenzamos a conversar. ¿qué le gusta de El Salvador?

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